Azulejo · Eclipse Sol y Luna | Amaya Barahona

30,00 IVA incl

Azulejo rectangular 30×20 cm. Sol y Luna fundiéndose en eclipse, con arborización fractal en el centro. Geometría sagrada, simbolismo cósmico.

Cerámica sublimada, acabado brillo. Ilustración original de Amaya Barahona.

MÁS MODELOS DE AZULEJOS

3 disponibles

SKU: Azulejo · Eclipse Sol y Luna | Amaya Barahona Categorías: ,

Descripción

Cuando el Sol y la Luna se funden en el firmamento, sus órbitas dibujan una Mandorla, la Vesica Piscis… En la geometría sagrada, esta almendra es el umbral por excelencia: la vagina cósmica, el espacio donde dos mundos se cruzan para dar paso a una nueva creación. No es metáfora, es geometría… Es el mismo patrón que aparece en las catedrales románicas, en los símbolos de las tradiciones mistéricas de todo el mundo, en la intersección de dos círculos que comparten centro. A veces incluso sus sumas dan patrones florales que  nuestra memoria popular como símbolos mágicos y protectores, mandorlas que hacen la vez de pétalos.

Este azulejo nace de ese momento: el instante exacto en que el disco solar y el disco lunar coinciden en el cielo y crean entre ellos ese espacio sagrado. Sol a la izquierda, con sus llamas rojas y amarillas. Luna a la derecha, serena, estrellada. Y en el centro, donde se tocan, un árbol que crece desde la raíz hasta la copa, la arborización fractal que es, al mismo tiempo, el mapa del cosmos y el mapa del cuerpo.

Lo que es arriba, es abajo

Porque lo verdaderamente extraordinario de esta pieza no es solo lo que ocurre en el cielo. Es que ese mismo patrón resuena con precisión matemática en nuestra propia biología.

La arborización fractal, esa estructura en forma de árbol o helecho que ocupa el centro de la imagen, es la huella dactilar de la chispa vital. Es el patrón exacto en el que cristalizan las células femeninas durante la ovulación, visible en la saliva y en el flujo cervical, señalando el momento de máxima capacidad creadora del cuerpo. Es también la estructura viva de nuestras neuronas y de nuestro sistema nervioso: el mapa biológico donde se enciende la consciencia, donde nacen los pensamientos, donde la mente se hace a sí misma.

El mismo código geométrico que mueve los astros rige nuestros cuerpos, nuestros ciclos y nuestra mente. El eclipse abre una ventana en el cielo para recordarnos que no somos espectadores del cosmos — somos el cosmos mirándose a sí mismo.

Una pieza azulejo para el umbral

Los umbrales son espacios de transformación, no son ni un lado ni el otro, son el entre….La Mandorla que dibuja el eclipse es un entre, un momento en que las reglas habituales se suspenden y algo nuevo puede entrar.

Este azulejo está pensado para acompañar ese tipo de momentos y para colgar en el espacio de trabajo donde nacen las ideas. Para el altar doméstico donde se honra el ciclo, para la habitación donde se duerme y se sueña, para cualquier lugar que merezca un recordatorio de que lo sagrado no está lejos , está en la geometría de lo vivo, en el patrón que comparten los astros y las células, el cosmos y el cuerpo.

Pieza rectangular de cerámica sublimada. Formato 30 x 20 cm. Acabado brillo. Ilustración original de Amaya Barahona. Pieza de colección.

MÁS MODELOS